¿Somos maletas en aeropuertos?

Hoy me he acordado de esta foto. La hice con el móvil en el aeropuerto de El Prat. Creo que son las peores esperas. Las de la vuelta de tu vuelo de vacaciones. ¡¡Ya está!! Se acabó lo bueno, pues vámonos pa casa pero por Dios!!no!! Siempre quedan la maletas o maletones que recoger. El momento en que menos te apetece socializar con la gente, compartir espacios con la muchedumbre, mirarle la cara al de al lado que no conoces de nada, en ese momento te llevan a la cinta de turno a esperar la maletita. ¡¡Quiero irme a mi casa, y que se acabe este momento interminable de tarde lluviosa de domingo!! NO!! Hay que esperar. Primera pregunta interior que acojona: ¿me habré equivocado de cinta? ¿Yellos?
Segundas preguntas de terror: ¿Mi maleta habrá llegado de la cinta de facturación al carro, de ahí al avión y del avión al carro y del carro a esta cinta, que por cierto aun no la han puesto en marcha y llevamos aquí media hora interminable??? Tercera que resume: ¿Me habrán (obsérvese el verbo indeterminado e impersonal pq hay demasiadas variables en juego no identificadas), me habrán perdido la maleta/ s??? Mientras tanto me dedico a evadirme de mi miedo interior observando los caretos de mis acompañantes de vuelo más los de los otros dos aviones con los que compartimos espera.
Curioso. Las caras de la gente que vuelve y las de las que se marchan son inversamente proporcionales. Sol y sombra. Allí claro, 30 de agosto, todo quisqui vuelve. Sus rostros están inexpresivos. Las miradas perdidas, meláncolicas, resignadas. Eso sí, fijadas en el maldito caucho giratorio. La alarma social que provoca el: "¿sabes que al vecino, primo o tite le perdieron la maleta y tuvo que ir al Corte Inglés....bla, bla, bla...". Eso es terrible. Ha hecho mucho daño. La peña cuando ve su maleta aparecer por la cortina aquella que parece que esté pasada por el destructor de documentos, la peña suspira aliviada, y contiene la alegría de ver que su equipaje está ahí, que no ha sido teletransportado a la escala de SWISS en Bangkok. Es como los padres a la vuelta de la 1ª excursión de su criatura; cuando ven bajar a su niña del autocar a las seis de la tarde. Sensación especial, sobrevenida, de sosiego.
¿Somos putas maletas?. ¿Demasiadas variables no controladas en nuestras vidas? ¿Esa es la gracia? ¿Quién mueve la cinta? ¿Y las maletas?




1 comentarios:
José Carlos,
creo que todavía me quedan muchas cosas por aprender... y estoy rodeado de grandes maestros ;)
FELIZ 2008!
Un abrazo
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